Las flores de calabacín son muy utilizadas para preparar los más variados platos en Francia e Italia. En esta receta, las flores resultan deliciosas rellenas de queso blanco.
Para añadir un toque sofisticado, puedes incorporar un trocito de filete de anchoas cuando introduzcas el queso paisa dentro de las flores, antes de freír en el aceite de maíz. Si escoges esta alternativa, puedes acompañarla con una ensalada en la cual combines diferentes tipos de lechuga con una buena vinagreta.
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Lava cuidadosamente las flores de calabacín, ponlas entre dos trozos de papel absorbente y colócalas en la nevera hasta que las vayas a utilizar.
Corta el queso paisa en bastones de unos cinco centímetros. Levanta suavemente los pétalos de las flores e introduce el queso.
En un recipiente, bate ligeramente el huevo entero. Disuelve la harina en el agua e incorpórala al huevo batido. Pasa las flores por la mezcla sin bañarlas demasiado y fríelas de inmediato en el aceite bien caliente.
Colócalas sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Sirve de inmediato.
Si finalmente decides no ponerle anchoas y quieres darle un toque diferente al tradicional a este plato a base de flores de calabacín, puedes preparar esta salsa agridulce facilísima que hará más amigable este plato, especialmente si lo vas a servir a quienes el sabor de las anchoas puede resultar demasiado fuerte.
Simplemente mezcla bien las tres salsas y colócala en el centro de la mesa para que cada quien se sirva la cantidad deseada. Es importante que sirvas tus flores de calabacín recién hechas para que sus pétalos estén bien crujientes.