Fue Cristóbal Colón quien trajo la cebolla a nuestro continente en su segundo viaje, en 1493. Ella llegó para quedarse y servir de base a muchos deliciosos platos. Hoy te presento esta tartaleta, cuyo ingrediente principal es la cebolla española.
Originaria de Asia Central, la cebolla es uno de los condimentos más apreciados en el mundo; tanto, que ha sido cultivada durante más de cinco mil años. Los egipcios la ofrecieron a sus dioses y la depositaron en las tumbas de los faraones como alimento para el más allá. También representó el salario de los esclavos que construyeron las pirámides. Para los galos, la cebolla era una útil herramienta para predecir el clima: muchas capas anunciaban un invierno frío y difícil.
Precalienta el horno a 375º F / 190º C.
Corta en trocitos la mantequilla, la cual deberá estar muy fría. Colócala en un recipiente e incorpora la harina.
Con un tenedor, integra ambos ingredientes hasta que quede bien sueltecito. Añade una cucharada de agua fría y sigue trabajando con el tenedor. Incorpora una a una las demás, hasta que se forme una masa homogénea.
Cuando esté lista, cubre el molde de tartaletas. Abre agujeritos en el fondo de la masa, pinchando con el tenedor.
Hornea durante unos diez o quince minutos o hasta que esté ligeramente dorada. Déjala enfriar mientras preparas el relleno.
Coloca en una olla o en una sartén con tapa las cebollas en ruedas delgaditas y sofríelas en el aceite de maíz. Cocínalas, a fuego muy bajo y sin tapar del todo, durante unos 40 minutos o hasta que estén ligeramente doradas. Revuelve con una cuchara de madera eventualmente.
Agrega la sal, la pimienta, la nuez moscada y la cucharada de harina. Revuelve y deja cocinar durante cinco minutos más . Retira del fuego.
En un recipiente, coloca los huevos, la crema y la leche. Bátelos con un tenedor hasta que estén bien integrados.
Transfiere esta mezcla a la olla donde están las cebollas, mezcla bien y viértela dentro de la base de la tartaleta ya horneada.
Hornea durante 30 minutos o hasta que esté ligeramente dorada. Deja enfriar un poco y sirve a temperatura ambiente o ligeramente caliente.