Una mazorca se sirve fresca, bien sea hervida o a la parrilla, pero el maíz también se procesa para hacer un aceite muy saludable, se muele para hacer harina de maíz o se cocina para hacer cotufas. En cualquiera de sus formas, el maíz es nutritivo, sano y base de una buena alimentación.
Escoge las mazorcas que se vean tiernas, suaves y con granos enteros en su parte superior. Los granos amarillos pálidos son indicativos de un maíz tierno y suave. Seguramente, los granos de color amarillo intenso estarán más duros que los más pálidos y suaves. Presiona con la uña uno de los granos para comprobar su suavidad.
Lo ideal es preparar las mazorcas tan pronto las compres; sin embargo, puedes conservarlas durante suficiente tiempo sin eliminar las hojas y guardarlas en una bolsita plástica en la nevera.
Una vez que has retirado las hojas de las mazorcas, frótala cuidadosamente con una toalla de papel absorbente ligeramente húmeda. Verás cómo las hebras se adquieren al papel mojado para facilitar la tarea.
Pon a hervir suficiente agua en una olla y añade una cucharada de azúcar. No añadas sal, pues ésta endurece los tiernos granos de maíz. Elimina las hojas y las hebras y deja hervir las mazorcas durante unos tres minutos; apaga el fuego y déjalas reposar en el agua caliente. Puedes acompañarlas con mantequilla y sal para un acompañante delicioso.
Elimina las hojas y las hebras de las mazorcas y córtalas en rebanadas de unos tres centímetros de ancho. Déjalas cocinar dentro del consomé para darle un sabor maravilloso a tus sopas y caldos.
Pon las mazorcas directamente en la parrilla de 15 a 20 minutos sin eliminar las hojas. Voltéalas con relativa frecuencia. Retira las mazorcas del fuego y déjalas enfriar ligeramente. Pela las mazorcas, llevando las hojas hacia atrás.
A la hora de hacer cachapas o torta de jojoto, necesitarás los granos de maíz separados de la mazorca. Sostén la mazorca pelada con una mano y pasa cuidadosamente el cuchillo para cortar los granos y dejarlos caer sobre la tabla de madera. Procura no cortar demasiado adentro para utilizar solamente los granos más suaves y tiernos.
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