Una buena masa dará un pan excelente. Lo usual es que el pan levante dos veces, aunque hay panes que sólo requieren ser amasados para luego levantar una sola vez.
El mejor pan es el recién horneado. Para saber si está fresco, simplemente asegúrate de que esté suave y que su corteza esté crujiente. Si se trata de pan rebanado, el empaque debe estar en buen estado y debe sentirse pesado pero suave.
El pan fresco se debe conservar a temperatura ambiente aunque durará apenas uno o dos días antes de ponerse duro. Hay quienes lo conservan en bolsas plásticas para mantenerlo suave; sin embargo, perderá la textura crujiente de su corteza. El pan rebanado puede estar a temperatura ambiente, aunque es aconsejable guardarlo en la nevera para conservarlo fresco por más tiempo. Es importante que el empaque esté bien cerrado para que el pan no pierda humedad. Si quieres conservarlo durante mucho más tiempo, congela el pan rebanado en su empaque original.
El método ideal para tostar el pan es en una tostadora, pero si no tienes una, pon a tostar las rebanadas en el horno hasta que estén doradas. Sirve el pan tostado con mantequilla, mermeladas o quesos. Unta una rebanada con mantequilla, espolvorea azúcar y canela y ponla en el horno hasta que esté dorada para un desayuno delicioso.
El pan fresco duro es ideal para hacer pan molido para empanizar. Cuando el pan esté duro, córtalo en trozos y ponlo en el procesador de alimentos. Tritura hasta lograr la textura deseada. Puedes añadir sal o hierbas frescas al pan molido para darle sabor a los empanizados. Si no quieres preparar pan en casa, cómpralo listo en bolsitas de celofán.
Cuando compres pan para empanizar, guárdalo en un lugar fresco y seco hasta durante un mes. También puedes guardar el pan molido hecho en casa durante un mes en la nevera. Si lo deseas, puedes congelarlo para conservarlo durante más tiempo.
A la hora de empanizar el pollo, las milanesas de res o los filetes de pescado, coloca el pan molido en un plato hondo e incorpora la sal y las hierbas de tu preferencia. Pasa el pollo, la carne o el pescado por el pan molido hasta cubrirlos bien. Si lo deseas, puedes pasarlo primero por un huevo ligeramente batido o por leche para que el pan molido se adhiera mejor a éstos.
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