Alto en proteínas y minerales y bajo en calorías, el pescado es un alimento sano con muchos beneficios. El pescado tiene pocas grasas y es la principal fuente natural de Omega tres.
Lo ideal a la hora de escoger pescado es pedir siempre el que está más fresco. En vez de insistir en un pescado en particular, es mejor pedir el pescado del día. Una vez más, tu olfato es el gran aliado a la hora de escoger pescado. Cuando está fresco, el pescado huele a mar. Su carne debe ser firme y su piel, lisa y brillante. Los ojos revelan su frescura; éstos deben verse bien brillantes y sobresalir ligeramente de la cabeza. El pescado debe ser fresco pero no demasiado; la carne de un pescado recién salido del mar se contrae en las primeras horas y los resultados no serán los ideales.
Lava el pescado con agua fresca tan pronto lo compres. Puedes cocinarlo inmediatamente siguiendo tu receta favorita. Puedes congelar el resto en bolsitas plásticas herméticamente cerradas y sacarlas del congelador el día cuando lo vayas a servir.
Calienta una sartén con revestimiento antiadherente a fuego medio. Ponle sal y pimienta blanca al filete y colócalo en la sartén con suficiente mantequilla. Tapa la sartén y cocina el pescado hasta que esté opaco, de cuatro a ocho minutos, dependiendo del grosor del filete. Recuerda voltearlo y no cocinarlo demasiado para que mantenga su maravillosa textura.
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El pargo o el mero son ideales para prepararlos enteros al horno. Lávalo bien y ponlo en un envase refractario suficientemente grande. Escoge uno que puedas llevar a la mesa para no tener que transferir el pescado a una bandeja para servir si tienes invitados. Rellena la cavidad con rebanadas de cebolla, pimentón en tiritas, hierbas o los ingredientes que prefieras. Añade sal y pimienta blanca. Precalienta el horno a 400º F / 200º C. Mientras más pequeño el pescado, más caliente debe estar el horno. Puedes hacer una salsa muy sencilla simplemente utilizando los jugos naturales del pescado y añadiendo el jugo de medio limón.
Para saber si está listo, introduce un palito muy delgado en la parte más ancha del pescado. Si entra suavente, el pescado está listo. Si sientes que la carne está todavía muy firme, deberás dejarlo un rato más en el horno. Puedes presionar el pescado suavemente. Verás que, cuando está listo, las fibras se separan suavemente. Si no se mantienen intactas, quiere decir que el pescado está demasiado cocido.
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