El tamaño y color de las auyamas varían tanto como los platos que se pueden preparar con este versátil ingrediente. Hay auyamas tan grandes que llegan a pesar hasta 80 kilos y las hay tan pequeñas que caben en la palma de la mano.
Prefiere las auyamas firmes que se sientan pesadas para su tamaño. La piel debe ser dura y lisa, sin golpes ni partes suaves. También puedes comprar la auyama en trozos y escoge la de pulpa de color intenso para asegurar que tus platos tendrán mucho color y sabor.
Una auyama sin picar puede durar hasta un mes a temperatura ambiente si las colocas en un lugar fresco y seco. Una vez que picas la auyama, deberás guardarla en la nevera envuelta en papel de plástico, donde se conservará de tres a cuatro días.
Es difícil picar una auyama en casa; es recomendable comprar sólo el trozo que vas a utilizar. Si llevas la auyama completa, colócala sobre un paño de cocina grueso. Inserta un cuchillo suficientemente grande cerca del tallo y corta cuidadosamente hacia abajo. Dale un giro de 180 grados a la auyama y termina de cortarla.
Utiliza una cuchara de madera para retirar las fibras y las semillas de la auyama. También puedes cocinar la auyama con las fibras y eliminarlas después.
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Corta la auyama en trozos sin quitarle la concha. Elimina las semillas y colócalas en una bandeja para hornear con la pulpa hacia arriba. Mete la bandeja en el horno a 350º F / 175º C de una a dos horas. Sabrás que está lista cuando, al insertar un palito, la pulpa se sienta suave. Sirve bien caliente.
Retira la pulpa ya cocida, pásala por el exprimidor de puré, añade mantequilla, un poquito de leche y sal. Mezcla hasta que el puré tenga la consistencia deseada.
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