Las naranjas son deliciosas en jugos a la hora del desayuno, en ensaladas, salsas, platos principales y maravillosos postres. Es el ingrediente básico de platos clásicos como el Pato a la Naranja y las famosas Crêpes Suzette.
A la hora de escoger las naranjas prefiere aquéllas que se sientan pesadas para su tamaño. El color no necesariamente es indicativo de su madurez, pero no las tomes si tienen partes oscuras o blandas. Selecciona las naranjas según tus necesidades, bien sea para comer o para preparar jugo de naranja.
Lo ideal es guardar las naranjas en un sitio fresco, a temperatura ambiente. Si compras demasiadas, puedes guardarlas en la nevera donde se conservarán por más tiempo.
A mi me gusta comprar los saquitos de naranja para tener jugo de naranja recién exprimido todos los días. Exprime solamente las naranjas para el jugo de la mañana, para conservar todas sus vitaminas. Guarda las demás a temperatura ambiente.
Si necesitas utilizar la piel de la naranja o la ralladura para una receta, es preferible que retires la piel antes de exprimir el jugo. Una vez que lo has hecho, es casi imposible rallar una naranja.
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Los gajos de naranja son deliciosos cuando se les retira la membrana exterior. Para hacerlo, corta con el cuchillo la parte superior y la inferior de la naranja. Luego coloca la naranja sobre la tabla y elimina con el cuchillo cuidadosamente la piel, procurando retirar la parte blanca. Una vez que está totalmente pelada, toma la naranja en tu mano izquierda y corta cada gajo separadamente con un cuchillo más pequeño y colócalos en una fuente. Finalmente, exprime el jugo sobre las supremas.
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