Las aceitunas tomadas directamente de las ramas del olivo no son comestibles. Éstas deben someterse a un proceso para transformarlas en un delicioso bocado que puede saborearse solito o como ingrediente de maravillosos platos.
La selección de las aceitunas es una cuestión de gustos. La mayoría de las aceitunas se nombran según su lugar de origen. Es el caso de las aceitunas Nicoise, las Liguria o las Kalamata. Puedes comprar aceitunas según sus colores, pero recuerda que las verdes no son otra cosa que aceitunas menos maduras que las negras.
Las aceitunas verdes tienen un sabor más ácido y acre que las negras, más suaves y ricas. Lo ideal es que selecciones las aceitunas en función de tus preferencias o del plato que vayas a preparar con ellas.
Las aceitunas en salmuera presentadas en frascos se mantienen bien a temperatura ambiente, aunque es más recomendable guardarlas en la nevera para que duren más tiempo.
Para eliminar las semillas de las aceitunas, puedes utilizar el utensilio de cocina diseñado para este fin. Si no lo tienes, simplemente presiona la aceituna suavemente con la parte más ancha de la hoja del cuchillo para romper la pulpa. Retira la semilla y luego corta la pulpa según las necesidades del plato que vas a preparar. Si se trata de muchas aceitunas, pasa el rodillo de madera sobre éstas presionando ligeramente, para separar las semillas de la pulpa.
Puedes comprar las aceitunas que vienen sin semillas, las cuales resultan realmente prácticas. Puedes también comprar deliciosas aceitunas rellenas de pimentón, anchoas y almendras que se convierten en prácticos pasapalos.