Ligeramente perfumado a la vainilla y decorado con pétalos de rosa cristalizados, esta es una versión muy femenina del clásico Bavarois.

Los pétalos de rosa se consideran comestibles, pero yo los utilizo solamente para decorar mis postres. La técnica para cristalizarlos con azúcar es muy sencilla. Necesitarás un pincel de cerdas suaves y un poquito de paciencia.
Lava muy bien los pétalos de rosa y déjalos secar sobre papel absorbente. Bate ligeramente la clara de huevo con un tenedor. Toma cada pétalo y, utilizando el pincel, cúbrelo de clara de huevo por ambos lados. Ahora espolvorea el azúcar hasta cubrirlos bien. Voltea el pétalo con una pinza y espolvorea azúcar por el otro lado. Déjalos secar durante dos o tres horas sobre papel encerado y guárdalos en una lata herméticamente cerrada hasta que los vayas a utilizar.
Comienza preparando la crema inglesa: coloca la leche con la vara o la esencia de vainilla en una olla y llévala a un hervor.
Coloca las yemas de huevo y el azúcar en la batidora y bate hasta que la mezcla se ponga blanca.
Elimina la vara de vainilla e incorpora la leche caliente, lentamente y sin batir.
Vierte nuevamente toda la preparación en la olla y cocina a fuego lento, sin dejar de remover, hasta que engruese. Sabrás que está lista cuando cubra la parte posterior de la cuchara de madera. Es importante que no la dejes hervir, pues podría cortarse.
Retira la olla del fuego e incorpora la media taza de crema de leche.
Disuelve la gelatina sin sabor en tres cucharadas de agua y agrégala a la crema inglesa todavía caliente. Mezcla suavemente, pásala a un recipiente y déjala enfriar.
Cuando se haya enfriado, pasa la crema inglesa por el colador y déjala caer en un recipiente. Este último debe estar dentro de otro que contenga agua y hielo.
Bate la crema de leche en la batidora. Espera a que la crema inglesa con gelatina espese un poco y agrega la crema de leche batida. Incorpórala suavemente, con la espátula de goma.
Toma los moldecitos individuales donde vayas a hacer los Bavarois y lávalos con agua helada. Sécalos bien y llénalos con la mezcla. Pásales la parte plana de un cuchillo por la superficie para emparejarlos. Necesitará varias horas en la nevera para que cuajen bien.
A la hora de desmoldarlos, colócalos en un recipiente con agua caliente, sin que el agua llegue al borde superior. Déjalos cinco segundos, sácalos del agua y sécalos bien.
Con mucho cuidado, desprende con la yema de los dedos el postre del borde del molde.
Ahora cúbrelos con el plato donde vayas a servir y voltea. Decora con pétalos de rosa cristalizados. Yo lo acompañé con apenas un toque de una sencilla salsa a base de naranja y Cointreau.
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