La ricotta viene en dos versiones: con y sin sal. Hoy quiero compartir contigo un delicioso postre preparado con ricotta sin sal. El sabor y la textura de la ricotta la convierten en el más versátil de los ingredientes; además, es baja en grasas y tiene pocas calorías. ¿Qué más le podemos pedir?
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En una ollita, coloca la ralladura y el jugo de naranja, un tercio de taza de azúcar y las yemas de huevo.
Cocina sin dejar de remover con la cuchara de madera.
Diluye la gelatina en el agua e incorpórala a la mezcla. Retírala del fuego y agrega la ricotta sin sal.
En la batidora, bate las claras a punto de nieve, añade el azúcar restante y bate lo suficiente para que el azúcar se disuelva. Incorpóralas a la mezcla de gelatina en movimientos envolventes.
Bate la crema hasta que esté ligeramente firme y añádela también en movimientos suaves y envolventes.
Llena los moldecitos con la mezcla y colócalos en la nevera hasta que estén firmes.
Derrite la mantequilla y añade el azúcar.
Sin dejar de remover, añade el jugo de parchita y el cuarto de taza de pulpa de parchita.
Déjalos hervir hasta que la salsa esté bien integrada y espese ligeramente.
A la hora de servirla, sumerge los moldes un instante en agua caliente y voltea la mousse sobre el plato. Decora con la salsa de parchita.
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La ricotta es un queso fresco tradicional italiano hecho a partir de la leche de vaca. Una buena ricotta es blanca y firme, pero nunca sólida. Está compuesta por granos muy pequeños que le aportan su textura suave y cremosa. Su sabor es dulce y su aroma delicado. El bajo contenido de grasa -apenas 2.5 gramos por ración- la convierten en un alimento con alto contenido de proteínas, ideal para dietas bajas en grasas y carbohidratos.