La salsa de esta ensalada es a base de maní con un toque de picante, muy al estilo thai. Cuidado con el ají picante, pues si le pones de más, corres el riesgo de perder la preparación.
El nabo, el rábano y las zanahorias son verduras de raíz que pueden comerse crudas; ralladas, resultan perfectas para las ensaladas, al igual que las frutas “verdes”, muy comunes en las ensaladas asiáticas. Una lechosa o un mango sin madurar dan colorido a tus platos; yo las he ido incorporando cada vez con más frecuencia a mis ensaladas más sencillas, para darles un toque exótico y diferente. Las vinagretas a base de vinagre de arroz con jugo de limón son las que mejor le van. Incorpora estos ingredientes y dale vida y color a tus platos de todos los días.
Prepara la salsa a base de maní como se indica más abajo.
Lava todas las frutas y verduras y pela la lechosa, el mango verde, el nabo y las zanahorias. Ralla las frutas y verduras de raíz, tratando de formar tiras delgadas y muy largas.
En un recipiente aparte, mezcla el jugo de limón con la media cucharada de azúcar. Con este líquido, baña las tiras vegetales, para evitar su oxidación al entrar en contacto con el aire.
Una vez que hayas preparado la salsa y hayas rallado las frutas y verduras, podrás armar la ensalada: simplemente colócalas en el plato, con la salsa a base de maní tostado.
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En una sartén pon a tostar el maní hasta que esté ligeramente dorado.
Tritura el ajo en un mortero y agrégale el ají picante. Añade el azúcar y el maní tostado. Se trata de que el maní quede en trocitos, no necesariamente convertido en un puré.
Agrega el jugo de los dos limones para terminar de hacer la salsa.
Si lo deseas, puedes servirla en el centro del plato, como hice yo en esta oportunidad.