Lo mejor de esta clásica técnica francesa es que los platos se cocinan al vapor con el delicado aroma de los ingredientes que añadas, mientras se utiliza poquísimo o nada de aceite. Además, la presentación resulta muy atractiva. Son los langostinos al papillote.
Quizás lo más complicado de cocinar en papillote es saber cuándo está listo. A los 10 minutos, verás que el papel se infla ligeramente. A mí me gusta servirlo en su propio papel de aluminio y llevarlo a la mesa en el plato. Haz un agujerito en el centro para que cada persona lo abra y pueda descubrir la delicia que se encuentra dentro del atractivo paquetico.
Precalienta el horno a 375º F / 190º C.
Corta el papel de aluminio de 45 centímetros de largo y dóblalo por la mitad.
Limpia los langostinos y coloca cuatro sobre cada trozo de papel. Añade a cada uno una cucharadita de jengibre rallado, dos ramitas de cebollín, una cucharada de salsa de soya, otra de miel y una de jerez.
Dobla el papel por la mitad y séllalo como aparece en la fotografía.
Hornea durante 10 minutos.